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viernes, 14 de octubre de 2011

Cómo votar pedendiendo al carácter de cada persona


Bueno señores,
Al aparecer el domingo iremos a emitir votos con muy poca información. Pero no se preocupen que para todo hay una salida.

Aquí les va algunos consejos dependiendo a su carácter que  puede ayudar al momento de la votación:

- Si te gusta apostar lleva una moneda, así la lanzas al aire y escoges cara o cruz

- Si tienes el alma de un niñ@ entonces, puedes aplicar el muy eficaz método "deti mari de do pigue..." y a quien le toque Tete ya sabes q hacer...

 - Si eres de las personas que se voltea a mirar caras lindas, entonces lo dejamos a tus  buenos gustos

- Si eres indecis@, prepara tu voto desde tu casa no vaya a ser q después te arrepientas (claro, eso en caso d q sepas quiénes son...)

- Si  eres olvidadiz@ lleva tu chanchullo para recordar  por quién votar (bueno, eso en caso d q recuerdes el número de los tantos candidatos)

- Si eres sentimental, elige a quienes tu corazón lo mande

- Si eres tiern@ escoge al candidato que lleve los colores rosados, celestes, o alguno que no sea oscuro.

- Si eres dark, escoge a los que lleven indumentaria oscura

- Si eres alguna especie de psíquico, entonces trata de visualizar quienes están en la papeleta y sus méritos,
pero hazlo pronto porq ya no hay mucho tiempo.

- Si eres un ferviente religioso, persígnate antes de emitir tu voto y encomiéndate al padre, al hijo y al espíritu  santo para que te iluminen

- Si crees en cábalas, lleva tu amuleto   y confía en tus números de la suerte para ése día y elíjelos si coinciden con los de la papeleta. 

- Si eres de l@s q se preocupa por todos, dale tu voto a todos

- Si eres de las personas que lee mucho, tomate tu tiempo y.... (pucha!!! ya no hay tiempo)

- Si eres de las personas que se informa entonces... ( pucha!!!! no hay información)…

sábado, 1 de octubre de 2011

La influencia del twitter en la política

De un tiempo a esta parte las redes sociales se han convertido  en el canal más fluido de información e interacción  social. Es el caso de los políticos bolivianos que han ingresado a las redes sociales para tener un fácil acceso a las repercusiones de los hechos en los cuales, usualmente, ellos son los protagonistas.
Durante   agosto se pudo ver eso  con el debate entre el Ex Ministro de  Gobierno, Sacha Llorenti (@SachaLlorenti) y el Ex presidente, Carlos Mesa (@carlosdmesag ) sobre el TIPNIS.

De acuerdo con datos mostrado en el blog de  Pablo Andrés  Rivero (@payorivero ) se puede evidenciar que tanto oficialismo como oposición hacen uso de las redes sociales  ya sea para  persuadir  e informar a la comunidad Twitter sobre sus actividades.

Hasta agosto de esta gestión, los políticos más  influyentes en la red twitera eran la diputada por Plan Progreso para Bolivia (PPB), Jessica Echeverria  (@jesicaecheveria), la senadora cruceña  de oposición, Centa Rek (@rcenta), y el ex presidente de Bolivia, Carlos Mesa (@carlosdmesag), según datos mostrados por Andrés Rivero en el Monitoreo a políticos bolivianos en Twitter: Agosto, con lo que se evidenció una presencia más opositora en este medio.

Si bien la figura parecía cambiar en septiembre con la presencia de Llorenti en las redes sociales, el conflicto ocurrido con relación a la marcha de los indígenas del TIPNIS nuevamente mostró una figura de oposición.

La senadora @rcenta manifestó lo siguiente un día después de la represión a la marcha “retornando a Bolivia después de un encuentro del Parlatino. A lo lejos me duele Bolivia, porqué tanta guerra intestina? donde nos llevan?”

Llorenti, que había motrado interaccion durante agosto y parte del mes de septiembre, después de los conflitcos del TIPNIS, no realizó publicaciones a pesar de que sus seguidores lo mencionaban en reiteradas ocasiones. “@SachaLlorenti Hay mujeres y ninhos ministro...usted defendia los DDHH!!! cuanto vale esa pega? se está enlodando para siempre”  le inquiría el Ex Vicepresidente Cívico de Tarija y Actual Secretario Ejecutivo en Red de Presos Políticos de Bolivia, Waldemar Peralta (@waldemarpm).

Como se puede apreciar, y dependiendo el panorama social del país, los políticos tuiteros asumen determinadas actitudes surgidas de las repercusiones que repercuten aún más en su accionar en las redes.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Más allá del sol; un cuento para esperar

El día que me fui el sol me despidió y la luna me acompañó hasta las grandes puertas de aquella ciudad de cristal y rocas. Nunca más pensé que volvería a estar dentro de los muros invisibles de la ciudad de los gigantes.

Ahora que he vuelto, las cosas han cambiado. Ya no están los muros tan altos e invisibles y la gran puerta, hecha por tantas plantas trepadoras y que estaba cuidada por picaflores, ahora está seca. En una de las esquinas pude ver a Camila, convertida ahora en un ser extraño, tratando de hacer que los arboles brotaran otra vez.

Me vio y me saludó. Me llevo a conocer su nueva “casa” como llamaba al lugar donde vivía ahora. Ya no estaba en una de las grandes cuevas de cristal tapizada de marmol donde la conocí. Ahora había decidido vivir en las galerías que había abierto debajo de la tierra “para cuidarse del hombre malo”, según me dijo.

¿Hombre malo? ¿Y quién podía ser ése?

Camila preparó algo para beber, le puso un enorme grano de azúcar que sacó de sus despensas al final de la galería y me lo ofreció. 

Se sentó frente a mí sobre esas cuatro delgadas patitas y me contó que la misma noche-día que me fui, habían llegado unos seres pidiendo un lugar para dormir. Danir, el anciano gigante los había acogido en una de las cuevas de cristal que estaban en un extremo de la ciudad. Los seres jamás dijeron cuánto tiempo abrían de quedarse, pero a Danir no le importó.

Paso un tiempo y los seres empezaron a remover la tierra y enterraron algunos frutos que recogían de los árboles que cuidaba Eusebio, el topo encargado de cuidar el bosque, y al que después de un tiempo no lo volvieron a ver.

Tres meses habían transcurrido y ninguno de los habitantes había notado que esos seres extraños, que se movían en dos apoyos, habían puesto un muro alrededor de la cueva que Danir les había dado para vivir.

"¿Un muro dentro de los muros? ¿Para qué?", pregunté a Camila.

Ella me dijo que tampoco lo sabía. Que un buen día, René se había chocado contra ella cuando buscaba las flores de naranjo para trabajar. Preguntaron al Sol, pero éste les respondió que no había visto nada porque los seres habían aprendido a taparse de sus rayos y a poner color en las paredes de la cueva de cristal y que de esta manera habían logrado esconderse de su mirada.

La Luna, que muchas veces está sola pensando, tampoco se dio cuenta cuando los seres habían levantado el muro. Dijo que a ella ya ni la miraban y que pocas veces notaban su presencia por lo callada que siempre estaba.

Danir no dijo nada y les dio la libertad de hacer cuanto quisieran dentro de su “casa”, como según la paloma los escuchó llamar a la cueva pintada donde vivían.

Pasaron algunos meses y otro muro se levantó; también habían logrado detener el agua del río donde Marcela, la oveja, solía beber agua.

Camila me dijo que el Sol les contó que, en esta ocasión, había escuchado sonidos fuertes que salían de la “casa” y que uno de los seres salió de la muralla levantada y se fue a la cueva que estaba al frente de la primera, por donde pasaba el río. Allí había levantado otro muro para que los seres que vivían en la “casa” no pudieran ingresar a su cueva.

Marcela no dijo nada y se fue a buscar otro río donde beber, pero que no lo encontró y , según me contó Camila, pronto la vieron ingresar a los muros de la casa donde se dice que después vivió en otro muro.

Cuando los seres extraños se hacían más grandes tenían más necesidades y no se conformaban con sólo quitar las frutas de un árbol, sino que buscaban otro y otro y removían más y más la tierra.

Con el tiempo los seres habían visto la forma de cortar los árboles y convertirlos en “mesas”, “sillas” o cuantas cosas necesitaran, que habían removido tanto la tierra que habían sacado de ella sus huesos y los convertían en “varas para lastimarse unos a otros” o simplemente les daban formas extrañas y les ponían nombres raros.

Muy pronto los “animales”, como llamaron a los amigos de Marcela, empezaron a alejarse de ellos. Lo “peces” se fueron debajo del agua y aprendieron a nadar porque vieron que los seres no podían estar mucho tiempo debajo de ella, como ellos.

Las “aves” se fueron al cielo porque los seres no podían subir donde estaban.

Camila me contó que los seres se ponían nombres y que habían aprendido a escoger a algunos “animales” que podían serles útiles, que los llevaron a vivir con ellos dentro de los muros que construían y que a los demás los dejaron fuera.

“Y Danir no hizo nada??”, le pregunté.

Camila me dijo que Danir protegió a los que pudo, que a los gigantes los puso detrás del sol para que se protegieran porque los seres no podían llegar a él por más que quisieran, su presencia cercana les lastimaba; a otros los convirtió en nubes para que pudieran salir de las murallas invisibles de la ciudad sin ser notados, y que algunas veces que regresaban lo hacían como agua para ayudar a los “animales”.

Al sol y la luna los separó y los puso uno frente a otro para que cuando el sol no estuviera la luna pudiera vigilar a los seres. A algunos gigantes los mandó al cielo y les dio pequeñas luces para que acompañaran a la luna y así no la asustaran, porque, según me dijo, ya habían querido alcanzarla.

Que a otros los convirtió en seres pequeños para que pudieran vivir debajo de la tierra y así la ayudaran a recuperarse después de que los seres la removieran o sacaran nuevamente sus huesos. Danir se fue a vivir detrás del sol, junto a los gigantes, para que los “humanos” no lo alcanzaran y así querer saber cómo funcionaba su magia.

Camila dijo que ahora ella era una “hormiga” y que junto a algunos habían logrado vivir bajo la tierra en galerías; algunas veces Danir vuelve a la ciudad con muros invisibles convertido en nube, en “ave”, en “pez” o en los nuevos seres que creó y que muy pronto los seres extraños se irán de la ciudad porque casi ya no hay nada por lo que se quedaron.

Dice que a los gigantes que se esconden detrás del sol les da miedo salir, pero que han empezado a construir otra ciudad con muros invisibles.

Camila me dice que siempre hay alguien que la está esperando más allá de donde se oculta el sol.

martes, 2 de agosto de 2011

Sparkies, recuerdos de una noche en la carrera

Aburrida noche en la carrera. No sé ni qué hago acá. Tal vez debía predecir (aunque lo sabía) que vendría en vano y hubiera optado por quedarme en el boliche hasta más tarde. 

Como un acto reflejo a mi depre por estar acá (otra vez  y sin resultados) como por inercia, me vine a uno de los inters  y al estar frente a su pantallas inevitablemente se vino a la memoria los momentos  que pasamos con "La Mabis", "La Ruthis Fruitis", "La Peque Lidis",  "El Carlitos", "El Vlady, "La Angelito", "La Bombon Asesino", "El Moes", "La Yulisa y su Yuliso", "El Yuyin", todos cajados en "El Trono", como llamábamos al inter peqe del "Hermano Ñoño" y su ahora esposa, "La Marida".

Cuántas veces bailamos, reímos, cantamos, gritamos, lloramos, nos rajamos por pasar la materia de Planificación de Políticas con el cruel "Grinch Varguitas" (jejeje...). 

Cuántas veces nos recogimos, o en todo caso las recogí, de las poderosas "Batallas Sparkie" que le metíamos en honor a nuestra amistad.

No era raro vernos en la puerta de ese inter jugando, gritando, esperando que llegue el bus que nos lleve al solsticio donde cantabamos a voz en cuello  alrededor de la guitarra que muy bien era tocada por "El Jebus" (que en paz descanse).

Algunas veces "El Trono" servía de comedor y  "La Máma Chubi" hacía honor a ese sobrenombre pues tomaba los roles de mamá y se ponía a servirnos las papas, las lechugas, los huevitos, los arrocitos, o lo que había para comer,  como una buena madre de los pollitos.

Por las tardes, mientras hacíamos hora para la siguiente materia, recuerdo que nos la pasábamos comiendo nuestras pipocas  o chisitos, un té o simplemente jugando en los famosos y divertidos juegos Mou.

Por las noches las buenas caneladas Mou nunca caían mal, tampoco las chamarras y las guitarras, los gritos, los saltos, los aplausos y las buenas jodas que le metíamos cuando yo salía del seminario de Foto a las 10 pm... jajaja... Todavía recuerdo la vez que paramos el tráfico en la calle de bajada..jajajja  y cómo despertábamos con los gritos a los fantasmas de la Jaen.. jajajaj

Recuerdo las veces que con "La Ruthis" subíamos al tercer piso sólo para dar nuestra habitual vuelta de popularidad por la carrera,  o simplemente para ver pasar al "Bombón Asesino" que tanto nos aterraba, pero por quien tanto también suspirábamos (ahhhhhh…/suspiro).

Recuerdo a la "Sami Bruja" y lo mucho que jugábamos en las aulas hasta que una buena noche el conserje amargado nos botó a la calle porque decía q hacíamos demasiado ruido.(pueden creer ¿???)

Ahora que lo pienso, retornar a este espacio no es tan aburrido e improductivo como pensé. Más bien me alegró la noche y el tiempo que paseé nuevamente en sus aulas, sus pasillos, en su biblioteca, en su secretaria (donde últimamente estoy mucho tiempo por los estúpidos papeleos), en sus fotocopiadoras y sus inters donde me quedé escribiendo estos cortos pero buenos recuerdos.

Me doy cuenta que pasé los mejores momentos de mi corta vida en estas cuatro paredes que alguna vez  pensé me harían correr huyendo de ella… Pero no, aquí están una buena parte de mis años felices con mis cuates del alma: los Sparkies .

lunes, 27 de junio de 2011

Cuento tonto... o no?

Cuando tenía 13 años recuerdo que alguien me preguntó qué quería ser y respondí “mendiga”. Jua jua juaz jua jua juaz…. Reían todos y se retorcían por la “tonta” respuesta que dí…

Luego me pregunatron el  porqué y les dije que simplemente no quería complicarme la vida.

Hoy, después de más de 10 años, recordé porqué quería ser méndiga.
  • No me tendría que preocupar por despertar todas las mañanas porque si un buen día no amanezco viva a nadie le preocuparía y me enterrarían en una fosa común o me llevarían a la carrera de medicina y así  contribuiría al conocimiento.
  • No me tendría que preocupar en qué comer todos los días porque comería lo que encuentrara o  bien no comería y aprendería a apreciar más los alimentos.
  • No me tendría que preocupar por qué tipo de ropa ponerme porque sólo me pondría la que tuviera y me valdría lo que digan los demás. 
  • No me tendría que preocupar porque mi ma’ me llame si es que no llego después de las 11 de la noche.
  • No me tendría que preocupar por llegar a mi casa porque ni la tendría y me valdría  pito el tema de impuestos.
  • No me preocuparía por asegurar los trámites de jubilación ni nada por el estilo porque cuando envejezca solo  seguría caminando.
  • No me preocuparía por estudiar ni tener un título, ni una especialización, ni nada de eso porque no sería útil en mi mundo.
  • El tiempo me alcanzaría para hacer todo lo que quisiera y no me preocuparía por  un reloj que me  controle porque simplemente no importaría.
  • No tendría que preocuparme por realizar proyectos o sacarlos adelante porque estaría de más eso.
  • No me tendría que preocupar por preocupar a los demás si me pasa algo.
“Y los amigos?“ preguntarán algunos. Claro que los tendría pero ellos tampoco se preocuoparían de esas cosas que nos complican más la vida, que nos hacen dependientes o bien nos esclavizan.

Y es que a tanto hemos llegado a evolucionar y ser tan racionales que nos hemos olvidado de las cosas simples y tontas de la vida.

viernes, 27 de mayo de 2011

Me quejo, no quejamos y no nos soportan


Como ayer no estaba contento con ser un humano, rogué y rogué para cambiar. No sabía qué quería ser. Pero esta mañana, como por arte de magia, era una planta, no muy alta, ni muy pequeña.

Aparecí en medio de una gran pampa en el África en medio de todo tipo de animales, grandes y pequeños, malos y mansos, torpes y delicados. Bueno, había de todo.

Pasaron cuatro horas y, como no podía moverme, empecé a quemarme con el sol. Rogué nuevamente, pero esta vez pidiendo que cayera o llegara agua por esos lares de Dios, además de algo de compañía. Imagínense, yo, sólo en medio de tantos animales !!

Así que otra vez vino a mí aquél ser mágico que me había transformado en plantita verde y delicada, tan delicada que los rayos del sol me lastimaban. Se sentó a mi lado y con toda la paciencia del mundo se puso a escuchar mis desagrados con los demás:

    * “Que el elefante es un pesado”,
    * “que la jirafa es una estirada”,
    * “que el león se cree un rey”
    * “que el tigre tiene un mal carácter”,
    * “que la cebra es una rayada”,
    * “que las hormigas se hacen a la trabajadoras”,
    * “que las abejas hacen muchos ruido”
    * “que las moscas son una cochinas”,
    * “que las hienas se ríen de todo y de nada"
    * “que los osos son muy golosos”,
    * “que las palomas son muy tímidas”
    * “que los cuervos no tienen buena voz”
    * “que el canario se cree el mejor por tener una linda voz”
    * “Que los monos son muy payasos”
    * “Que los ciervos se hacen a los delicados”
    * “Que los conejos quieren escucharlo todo”
    * “Que los ratones son muy pequeños”
    * “Que las víboras son unas arrastradas”
    * “Que la ardilla es muy dientona”
    * “Que los gatos son unos vanidosos”
    * “Que los loros son unos habladores”
    * Etc. Etc. Etc. Etc. Etc. Etc. Etc…

Y sin darme cuenta, después de más de dos horas de quejas, el ser mágico se había ido.

Será que le aburrí con tantas quejas?? O se cansó de escuchar a un ser humano común como cualquiera??

martes, 5 de abril de 2011

Sin Inspiración

Por más vueltas que le doy no puedo iniciar una línea. ¿Qué me pasa? Será que se me fueron las ideas?, será  que se no tengo en quién pensar?  ¿Será que ya no puedo ver más allá de lo que me muestran mis ojos?

Caminé hasta una computadora buscando encontrar a mi inspiración. Veo a mi alrededor pero no veo lo que antes veía, no siento lo que antes sentía…

Antes, veìa una pareja y era como ver el amor personalizado, o si veía a un perrito, era como un aventurero de aquellos que viaja en busca de ese tesoro que nunca encontrará y solo vive en su mente.

Abro una pàgina de internet, la cierro, la abro otra vez, la vuelvo a cerrar… y así continúa ese ritual de aburrimiento… y por fin me decido por una de youtube. “Robé a una flor al árbol de la esperanza…” canta  Rocio Moreira a mis oídos, ¡!!Qué bien ¡!! Por lo menos ella tiene  inspiración y puede convertir las simples cosas en poesía.

“Sin esperanzas, me voy y no volveré…” sigue cantando, mientras sigo buscando algo  sobre lo cual escribir.
Rocío ya terminó de entonar sus trinos. Creo que ya es hora de irme, pero aún no termino de encontrar a mi inspiración. ¿Dónde estará?¿Se habrá ido con alguien ? ¿Se habrá quedado con alguna de las historias que tanto me gustaba inventar? O ¿tal vez los amores prohibidos de Tita y Pedro me han distraido al grado de olvidar el paso de mi propia vida y a mis propios personajes?

No creo que esté en el muchacho del lado que está hablando hace más de media  hora con us novia por el celular (Así parece por las palabras y el tono que pone cuando las entona).

Ahora sí, debo marchar a casa, pero no creo encontrar ahí a mi inspiración. ¿No creo que haya estado en las notas de Rocio? ¿O en el muchacho del lado que sigue hablando por el celular (ahora ya son 32 minutos)? O será que se fue  porq se sintió  muy explotada entre mis juegos ??

 VUELVE INSPIRACIÓN, VUELVE..!!!!

jueves, 3 de marzo de 2011

Consejos para una década después de los 15

A propósito de mi último cumpleaños, estos eran algunos de los consejos que me daban por mensajes en el face, por el correo electrónico o chateando :
  • Haz el amor cuantas veces  puedas
  • Farrearte hasta más no poder
  • No llegues a tu casa esta noche
  • Haz lo que te venga en gana…
  • Que te valga el trabajo, vos no llegues mañana.
  • Que te valga lo que te digan tus papás, vos no les hagas caso

Y recordé también los concejos que me daban cuando estaba en el colegio y tenía 15 añitos.
  • No llegues tarde a tu casa
  • Tienes obedecer a tus papás
  • Apártate de los vicios ( refiriéndose al trago)
  • Siempre tienes q ser responsable ( supongo q se referían a cumplir con el trabajo y el horario de llegada a casa)
Ahora que pasaron 10 años desde los 15, me pregunto si a esa edad me hubieran dado esos concejos????

martes, 1 de marzo de 2011

Reflexión a la Boliviana.

Tengo muchas observaciones a este video: rsalata solamente lo malo de los bolivianos, y dónde quedaron los boliviano honestos que se ganan el día trabajando duro y fuerte?????
Bueno, al final cada quien tiene su percepción de las cosas..

viernes, 11 de febrero de 2011

Estoy segura o no ????

11:30 de la noche. Estoy en la esquina de Estadium Hernando Siles esperando un minibús que me lleve hacia Villa Fátima rumbo a casa pero no aparece ningún o finalmente están llenos.11:50 de la noche.

Una muchacha se me acerca en total estado de ebriedad. Me pregunta incoherencias “sabes si ya vinieron?. ¿te vas a quedar?...” cosas así, “tonterías de borrachos” pienso yo.

Pasan 20 minutos y el minibús no aparece y la muchacha tampoco se va. Me alejo unos metros para poner la distancia, pero ella me sigue. “Amiga, debes creer que soy una ratera” me dice sin tapujos. No le contesto nada y… la verdad, sí se me ha pasado por la cabeza que puede ser peligrosa. Creo que con sólo alejarme podré dejarla atrás, pero ella me sigue y me insite en que yo pienso que es una antisocial. Pensándolo bien, ahora estoy más consiente de que puede ser peligrosa.

“¿Dónde vives?” le pregunto “en Santiago Segundo” balbucea apenas. En Santiago Segundo !!! !!Qué hace una muchacha que vive en El Alto, lejos, bebiendo en Miraflores, en otra ciudad !!. “Puedes tomar tu movilidad desde la otra avenida” y me contesta con algunas incoherencias que sinceramente me aburren y me molestan escuchar.

“Despáchame amiga” me dice y me toma del brazo, quiere abrazarme, como si fueramos viejas amigas. Yo me asusto más y creo estoy segura en un 70% que es peligrosa.

¡ Por fin!!! Aparece el minibús. Después de casi una hora de espera, por fin aparece el maldito minibús que me lleva a mi casa.

Logro escaparme del inesperado abrazo de la muchacha y pregunto al voceador para asegurarme de que me llevará hasta Villa Fátima. “Pase” me dice. Detrás de mi sube ella. Se sienta al lado mío en uno de los asientos plegables que tiene el minibús. “Me voy contigo”. “Pero este minibús no te lleva a Santiago segundo”. “No importa…"

Estoy más asustada. En algún momento de esos me pongo a pensar que no puede ser peligrosa. ¿Por qué pensar siempre lo peor ?? Pero, por otro lado… sus actitudes me dan a entender lo contrario. Estoy en un dilema: ayudarla o dejarla ahí. ¡¡No sé qué hacer.!!

Opto por ayudarla y pagar su pasaje. La verdad, no sé a dónde irá…

Una señora que está sentada en el asiento de atrás se da cuenta de la situación, me mira y mueve la cabeza en señal de negación y me da a entender que no vaya más allá de pagar el pasaje de la muchacha. Ahora sí que estoy re-asustada.

La muchacha se duerme y aprovecho para bajar a medio camino a mi casa. El minibús donde está continua su camino.

Hasta ahora me pregunto ¿qué habrá sido de ella?, ¿Quián habrá sido realmente? ¿Habrá sido peligrosa o sólo una muchacha ebria por las calles de La Paz?.

Finalmente creo que son preguntas que nunca me voy a contestar. Finalmente creo que estoy segura en otro minibús…o no????

Y si me pasara algo. ¿A quién acudiría? si a estas alturas ni en ellos se puede confíar...



Caricatura extraída del muro de Javier Menchaca
     

lunes, 31 de enero de 2011

Machu Pichu III y IV parte - La Maldición del turista.!!!

III Parte - Por fin Machu Pichu!!!

Aquí estamos, frente a la entrada de las ruinas de Machu Pichu, ciudad a la que hemos llegado después de dos días de viaje, y esta mañana todavía tuvimos que hacer otro viajecito.

Nos despartamos como a las 5:45 am, tal vez porque hace demasiado calor como para seguir envueltas en frazadas. Llovió toda la noche y eso nos preocupó un  momento pues  los comunarios nos advirtieron que si hay demasiada lluvia, el transporte a Machu Pichu detiene su trabajo por lo peligroso del camino o porque simplemente este desaparece por los derrumbes.

Estábamos casi listas. Yo pretendía llevar mí sagrada mochila con lo necesario, a mi parecer, para sobrevivir ese día: una botella  con agua, algo sólido para comer, un sombrero y lentes oscuros (creo que eso fue todo, la verdad no recuerdo todas las pequeñas cosas que pretendía llevar). “No lleves tanto” me dice Janeth “solo nos va a molestar”. Y le hago caso.

 “No van a salir?? El taxi está aquí” nos llama desde la puerta el administrador del hospedaje. Janeth y yo salimos  cómo podemos y en serio es cómo podemos, porque en ese apuro olvido todo lo que había preparado para llevar en la mochila (qué macana…!!). Me arrepiento de haber dejado la mochila de lado y de alguna manera, de haber hecho caso a mi amiga pues nos quedamos sin nada y  durante el día tuvimos que sobrevivir sólo con el agua que compré en Aguas Calientes (me costó 4 soles, que en cambio a moneda boliviana es 10 bs.) y que llevé en la mano todo el día junto a nuestras chamarras (es que cuando salimos caía una lluvia menuda, pero intensa y se sentía un frío paceño).

El taxi solo nos lleva hasta una parte del camino, la otra parte se había derrumbado, tal cual nos lo habían dicho la noche anterior. Todos los pasajeros tenemos que descender por un camino resbaloso e improvisado hacia El Puente, como se llama el sector porque existe un puente colgante sobre el río Urubamba que debemos pasar todos los que queremos llegar a la otra orilla.

Nosotras y los turistas por supuesto que lo disfrutamos; nos tomamos las fotos que podemos. Los demás turistas hacen lo mismo (jajaj es genial ver cómo se revierten las cosas: en nuestro país vemos raro a los turistas que fotografían toda cosa “interesante” que ven, ahora nosotras estamos en el grupo de los raros..jejeje); en cambio, los comunarios pasan y ya, supongo que es porque ya vieron este paisaje en muchas ocasiones,  y sólo se  apresuran para llegar a tomar el tren que sale a las 8 am y los trasladará a las otras poblaciones del lugar.

Tratamos de alcanzarlos y no quedarnos atrás. Janeth empieza a sentir que le falta el aire y apenas puede respirar, pero después de un tramo del camino recupera el aliento. Sólo era cuestión de acostumbrarse.   Yo, en cambio, me distraigo sacando cuanta foto puedo al paisaje. Una de ellas es a la caída de agua de una cueva, no se ve de dónde proviene el líquido, el  hueco está en medio de una montaña rocosa y es sólo eso: un hueco por donde cae el agua al río Urubamba.

Creo que caminamos unos 45 minutos y llegamos al sector llamado Central Hidroeléctrica (porque es la planta generadora de electricidad que más alcance tiene a los poblados vecinos, según nos explica doña Tomasa Vargas, de la cual les contaré más adelante) y es el lugar de donde debemos tomar el tren hacia Machu Pichu, creo que es la única forma de llegar hasta allá porque tampoco vemos un camino carretero y los lugareños tampoco hablan de otra forma de transporte por el lugar.

En la estación del ferrocarril a los comunarios les cobran entre 3 a 5 soles. Nosotras no sabemos cuál es el costo de la “clase turista”, así que nos ponemos en la misma fila, pero no nos venden los mismos boletos porque no tenemos el famoso DNI (que en Perú viene a ser como el carnet de identidad), solo tenemos la C.I. boliviana, así que nos envían a la otra fila que es la de turistas, donde no hay casi nadie y nos cobran 18 dólares a cada una. !!! ni el ser estudiante y portar la matricula nos salva del precio!!!.

Llega el tren y abordamos nuestro vagón “clase turista” ( a estas alturas ya estoy  renegando por lo caro del boleto, así que es sarcasmo eso de “clase turista”… grrrrr…). No me quejo, es cómodo “Me siento importante” dice Janeth en tono de broma. Genial !! Somos las primeras, así que nuevamente tenemos asientos para escoger…jejje. Esperamos a que ingresen los otros cuatro que viajarán también en “clase turista” y allá vamos otra vez, pero ahora para hacer parada en nuestro objetivo: Machu Pichu.

Llegamos a la zona turística de Aguas Calientes - como es conocida la población - en casi 50 minutos. Janeth y yo vamos a buscar el lugar de donde podamos que comprar los boletos de pase a las ruinas. ¿Los precios? 63 soles  para estudiantes extranjeros y 32 para los nacionales, 126 para los adultos extranjeros y 60 para nacionales. Para no pasar apuros  en el camino, antes decidimos ir a algún cajero por un dinerito extra. Pero no!! No encontramos un cajero que pueda ser compatible con alguna tarjeta de crédito. Qué mala onda, hoy estamos con la maldición de la “clase turista” (me refiero a que un visitante de otras tierras debe encontrar algo que sea compatible con lo que trajo desde tus tierras, sino, pesa sobre él la maldición).

“Mejor compramos y luego buscamos  un cajero” sugiero a Janeth. Y dicho y hecho nos vamos a comprar las entradas.  Janeth la compra sin ningún problema, pero yo sigo con la maldición ¡¡¡  No tengo mí matricula de la actual gestión! Me quiero cortar las venas!!!  El señor que atiende en la ventanilla no me vende la entrada y para tratar de solucionar el problema nos envía donde el administrador  de turno para que pueda dar o no la orden de venderme la entrada en clase estudiante extranjero, pero finalmente turista.

Después de unos 15 minutos de rogar e implorar el administrador accede. “Te la vendemos aquí, pero con el riesgo de que arriba te pidan el reintegro”. No tengo de otra, prefiero arriesgarme a pagar el reintegro a quedarme ahí, a unos metros de la ciudadela, después de haber hecho un viaje tan largo  y no poder lograr el objetivo.

Y con esto ya estamos en el último trato demuestro viaje, sólo debemos caminar una hora (de acuerdo a lo que indicaba el blog) y llegaremos a las ruinas de Machu Pichu. Al ingreso de la subida a las montañas hay un primer control de entradas donde todos los visitantes deben mostrar sus boletos.

Para hacer el ascenso a las ruinas hay dos caminos: uno peatonal formado por graditas de piedras, y el otro para los buses. Nosotras seguimos el primero pues tampoco sabíamos del primero, así que trepamos las más de 1000 graditas hasta llegar a las puertas de ingreso. Ahora solo resta pasar la prueba de fuego: ingresar con la matricula de la gestión pasada. Estamos en la puerta, revisa el boleto y… no me dicen nada ¡¡¡Lo logramos, estamos en Machu Pichu!!!

Machu Pichu – parte IV

Son casi las 5:20 pm, ya terminamos de ver casi toda la ciudadela. No vamos a las ruinas  de la montaña Wayna Pichu porque se hará tarde y no alcanzaremos a tomar el tren que sale a las 6, así que ya es hora de retornar. En nuestro siguiente viaje (en caso de que lo hagamos) iremos a ver Wayna Pichu que pocas veces es mencionada en los libros.

Bajamos las graditas jugando a ver si ganamos al bus que también descendió  a la misma hora que nosotras, pero es obvio que nos gana el bus; no lo alcanzamos a él ni a tomar el tren de  regreso a la Hidroeléctrica. ¡¡¡En serio, hoy estamos con la maldición del turista!!!

No queda de otra, tenemos que volver caminando. No sabemos a cuántos kilómetros esta la hidroeléctrica y menos aún Santa Teresa, tampoco es hora de pensar en la distancia. No podemos quedarnos a dormir en Aguas Calientes porque no tenemos nuestra ropa ni el dinero suficiente para pasar la noche, así que a empezar la caminata forzosa.

Como no sabemos la ruta que debemos seguir, peguntamos a algún vecino del lugar. Para nuestra sorpresa nos indica el mismo camino que tomamos para llegar desde las ruinas a la población..!!! qué macana!! Por qué no se nos habrá ocurrido preguntar a alguien cuando estábamos allá !!!! Bueno, ni modo, a des-andar lo que ya habíamos andado. En el camino preguntamos a otras personas sobre el camino, esto para asegurarnos de que vamos por la ruta correcta. “No se pierdan de las vías del tren, pero tienen que apurarse porque la noche les va agarrar” nos dice una señora. Sin pensarlo más nos ponemos en caminar lo más rápido que podemos.

En el camino de regreso encontramos a varios turistas que se dirigen hasta la población de Aguas Calientes, en realidad son muchos y eso nos da un poco de alivio porque no estamos solas en ese camino donde solo las vías del tren,  el monte y su fauna nos acompañan.

Caminamos muy rápido, casi corremos. Janeth no se distrae con nada y está concentrada en caminar y caminar, en cambio yo me quedo atrás porque me distraigo viendo los arboles, a cuanto animalitos raros que se atraviesan por mi vista,  o simplemente mirando el rio Urubamba que nos acompaña todo el camino hasta Santa Teresa

El sol ha desaparecido y la noche ha empezado a abrirse paso. Ya hemos caminado casi dos horas sin alejarnos de las vías del tren como nos indicó la señora. Al fin podemos ver a la rivera del rio una franja de luces amarillas que nos indican que ya estamos casi cerca de la Central Hidroeléctrica, así que caminamos un poco más rápido.

Cuando llegamos al lugar nos alegramos de ver a personas que están saliendo, pues sabemos que hay un minivan que los transporta hasta Santa Teresa de donde son todos los trabajadores. Nos acercamos a un señor que todavía está con el uniforme anaranjado para preguntarle cuál es la ruta que debemos tomar para llegar hasta El Puente. “A nosotros nos va a llevar la vagoneta, pero a ustedes no creo, no saben querer llevar a turistas” nos dice. Esto nos asusta un poco.

Un par de personas que también salen de la planta y pretenden irse nos ofrecen su compañía y por supuesto aceptamos. Pero uno, dos, tres, cinco, 10 minutos tardan que preferimos caminar y tratar de llegar solas hasta El Puente.

Ya hemos caminado como una hora. El camino es vacío y oscuro, solo hay piedras y derrumbes a un lado; al  otro lado está el rio alborotado y ruidoso, que a esa hora de noche da más miedo del que puede dar  por la mañana.

Seguimos caminando y está más oscuro, así que el camino ya no es tan visible. Janeth decide encender la linterna que llevamos con nosotras (por suerte o por precavías, no sé). Ahora seguimos caminando pero nos acompaña una lucecita que nos muestra el camino que parece que nunca se acaba. Después de un par de horas llegamos a un cruce en el camino que  no habíamos  visto por la mañana. No sabemos por dónde ir, nos quedamos paradas  en el cruce un par de minutos. Ahora estamos más asuntadas que cuando cayó la noche. ¡¡¡Por qué no habremos visto por dónde diantres veníamos en la mañana.!!!! Janeth toma la decisión y seguimos por el camino que está al borde del río. Yo no me opongo porque estoy más asustada que ella. Nos tomamos del brazo y casi corremos, por lo rápido de nuestros pasos.

De vez en cuando movemos de lado a lado la linternita para ver por dónde vamos y lo único que vemos son rocas a un lado y río al otro. “¿Te acuerdas de esto???” me pregunta Janeth  preocupada “No…” le respondo y es que en la mañana no me preocupé por ver  por dónde íbamos, sino en sacar fotos a las cosas interesantes que veía y que  en este momento ya me parecen tonterías por haberles tomado más atención que al camino.

Seguimos caminando, ya casi dos horas y aún no encontramos ese bendito puente!!. Tampoco aparece la vagoneta que supuestamente trasportaría a los trabajadores de la hidroeléctrica y nadie ha dado muestras de transitar por ese camino, ni aquellos que dijeron que caminarían con nosotras.

Movemos nuevamente la linternita ¡¡¡Ahí está!!!! Gritamos emocionadas. Casi nos abrazamos. El acceso al puente ya se veía. Por Dios, el alma nos regresa al cuerpo.!!!  Cruzamos el puente y abajo no se ve nada, todo está  oscuro. Sólo se escucha el del río que corre, pero no nos detenemos a escucharlo y a averiguar cómo está, nos asustaríamos más. Trepamos a duras penas  la cuesta que bajamos por la mañana y por fin: estamos en el camino carretero.

Ahí encontramos a cuatro trabajadores de la Planta Hidroeléctrica. Son tres mujeres y dos hombres que esperan al conductor del minivan que los retornará a Santa Teresa. Janeth y yo nos alegramos de ver a alguien por esos lares donde solo hay  rocas, río y vegetación, que a esa hora está envuelta en oscuridad.  Les preguntamos lo obvio “ustedes van hasta Santa Teresa??” “Sí” nos responde una de las señoras. “Pero no aparece el chofer, pero no creo que les quiera llevar a ustedes. Yo me quiero ir nomás pero no tengo linterna” nos dice. “Nosotras tenemos” y dicho y hecho, la señora se ofrece a caminar con nosotras.

Se llama Tomasa Vargas (creo que ese nombre lo voy a recordar toda mi vida porque es el primero que escucho después de un gran susto) tiene unos 45 años y nos cuenta que tiene seis hijos, dos varones y cuatro mujeres, las ultimas aún viven con ella. Ella ha vivido en el lugar casi toda su vida. Nos cuenta que antes de ingresar a trabajar a la planta hidroeléctrica se dedicaba al cultivo de coca en la comunidad de Cochapampa. Esto no le brindaba tanto réditos  y decidió dejarlo por empleos con un sueldo fijo, entre ellos el de la hidroeléctrica. “Tenemos más cosas: el seguro (de salud), el aguinaldo y el sueldo fijo” no dice. Ella cargaba ese día un saco  lleno de pelotas, bueno unas cinco ocupaban todo el espacio (eso lo sé porque le ayudé a cargar, no era pesado, pero tenía que ayudarla en algo, no?). “Me han regalado en la  planta para mis hijos”, nos cuenta.

La verdad no sé qué habríamos hecho sin ella por ese camino. Como ella ha vivido en el lugar por mucho tiempo es experimentada en esos terrenos y sabe prever y saber por dónde puede encontrarse el peligro. Así lo demuestra en tramos por donde nos cruzamos pequeñas corrientes de agua que cubren el camino, ella bordeaba y sabía que lugares se deben o no pisar para atravesarlos; en algunos derrumbes, corríamos a su orden porque las rocas que caían de las pendientes podían impactar con nosotras. “El camino es peligroso” le digo a manera de comentario. “Sí. Hay varios derrumbes por esta época,  por eso no quieren llevar a los turistas en el minivan. Si pasa algún accidente a nosotros nos cubre el seguro, pero a los turistas no y puede traer problemas a la empresa” nos explica. Y recién entendemos porque no nos querían llevar con ellos desde la Hidroeléctrica.

Entre charla de donde éramos y de a lo que se dedicaba ella, hemos caminado una hora y media aproximadamente. Ya podemos ver las luces de Santa Teresa desde una parte del camino, pero aun falta caminar un buen trecho. No protestamos, sino al contrario, estamos felices, especialmente Janeth y yo, porque ya estamos próximas a llegar a civilización, tan deseada hace un par de horas.

Cuando estamos a las puertas de un poblado cercano aparece el minivan de la planta hidroeléctrica. Doña Tomasa nos dice que roguemos al conductor para que nos pueda trasladar también a  nosotras. Ella hace la parada al minivan que se detiene al verla y la recoge. Nosotras rogamos al conductor para que nos lleve con ellos. Los pasajeros al escucharnos se adhieren a nuestros ruegos. Uno de ellos es el señor  al que encontramos en la planta cuando llegamos al lugar. “Han caminado arto” le dice al conductor y este accede a llevarnos. Ambas subimos  y después de un buen tramos (10 minutos aproximadamente) vemos que todavía nos faltaba mucho camino que recorrer.

Por fin llegamos a Santa Teresa. Nos alegra saber que estamos entre personas tan amables como  doña Teresa, el señor que encontramos en la planta hidroeléctrica y los pasajeros del minivan.  El conductor no nos cobra nada por el transporte, todos nos recomiendan cuidarnos y cada quien toma el camino a su casa.

Nosotras hacemos lo mismo. Primero comemos y después nos dirigimos a nuestro hospedaje. El administrador al vernos nos dice “¿¿¿han llegado???”. Hasta ahora  no sé si fue sorpresa o sólo una pregunta de rutina, pero me inclino más por la primera opción porque estábamos con unas caras que daban pena.

Creo que por ese día acabó la maldición del turista. No tratamos de sacar la moraleja (y hasta ahora no sé cuál es el aprendizaje), pero puedo jurar que esa noche la cama fue lo más hermoso del mundo.

martes, 18 de enero de 2011

Machu Pichu – Segunda parte; altibajos y malestares viajeros….

Domingo 26 de diciembre.
El cielo cusqueño amanece nublado. Me despierto un poco más temprano de lo esperado por el cambio de horario que se tiene allá (una hora menos que Bolivia), pero me da flojera levantarme de la cama por la lluviecita que cae afuera.

Janeth está del otro lado de la cama. Parece que duerme pero está atenta a todo lo que pasa a su alrededor – o por lo menos así lo demuestra los comentarios que me hace después de lo que escuchó durante la noche.

Son las 7:30 am y ambas ya estamos despiertas y fuera de la cama. Nos turnamos para hacer nuestro aseo porque el lugar solo cuenta con un baño para las tres habitaciones que tiene el segundo piso donde estamos alojadas.

Salimos en busca de algo que desayunar y a preguntar dónde podemos abordar el transporte que nos lleve a Santa María, una población de paso para los turistas que quieren llegar a Machu Pichu (según la referencia que tenemos en el mapa y el post que encontramos en internet). Nos dirigimos por las vías del tren y llegamos hasta el Óvalo en homenaje al Inca Pachakuteq donde funciona un centro de información turística.

 Después de caminar unos  cinco minutos llegamos a un centro comercial donde encontramos algo que comer. En los letreritos de los comercios no vemos los típicos anuncios de tés, cafés, cocoas, leches o las clásicas bebidas calientes que se acostumbra desayunar en Bolivia, por el contrario, solo vemos anuncios de “Se sirve: lomito, arroz con huevo, ceviche, etc., etc.…”. La verdad no se me antoja nada de eso a esa hora, pero no queda de otra porque encontrar un desayuno a la boliviana en otro país, JA!!! Ni pensarlo.

 Janeth opta por pedir algo conocido: arroz con huevo que está a 2 soles. En cambio, yo estoy tan ansiosa de conocer los sabores peruanos que opto por  un cebiche ¿¿y quién no?? ¿¿acaso no es mejor la comida preparada por los anfitriones ???? además estaba a 4 soles.

Uno, dos, tres, cuarto bocados al cebiche y ya no doy más, me arrepiento de haberlo pedido, ya no lo quiero y mis lamentos sobre el desayuno peruano le alegran el desayuno a Janeth. (Sino solo miren mi carita y miren la suya…snif).

Media hora después de tormentosos bocados a los ingredientes marinos!!Por fin!! a duras penas, pero por fin acabo el palto de cebiche, o como diría mi ma’: recé sobre el plato para que se acabe. Para tratar de hacer desaparecer el saborcito amargo que mí boca, pido un mate de manzanilla que me cuesta 0,70 céntimos y después Janeth y yo seguimos nuestro camino.

Esta vez tratamos de llegar a la Plaza de Armas de la ciudad o conocer sus museos,  así que nos encaminamos por la avenida Sol y tomamos un taxi. El chofer nos indica que para visitar los museos primero debemos comprar los tickets turísticos. ¡¡ Sopas !! y por qué no pensamos en eso antes !! El señor nos deja cerca el Museo de Sitio Koricancha de donde nos indica podemos adquirir las entradas.

Nos dirigimos a este lugar pero desistimos de la idea de los tickets (que están entre 60 a 70 soles) porque hacer la visita a todos los museos nos tomaría todo el día y nosotras no contamos con todo ese tiempo. Decidimos seguir a pie  las siguientes cuadras que nos faltan para llegar a la Plaza. En el trayecto podemos ver el Convento y Museo Koricancha, el palacio de Palacio de Justicia y alguna que otra calle colonial del lugar. Después de unos 10 minutos de caminar y tomar fotos a cuanta cosa curiosa se nos aparece a la vista, voila!!, estamos en la Plaza de Armas. Es lugar grande y espacioso, en el lugar se encuentra la Catedral y la iglesia La Compañía a las que tratamos de sacar  la mayor cantidad de fotos que nos permita la batería de la cámara.

Ambas elegimos una ruta que no sea tan extensa y morosa, así que nos  dirigimos a la Iglesia de san Pedro y el arco que se encuentra una calle hacia  la izquierda, la Plaza de san Francisco con una iglesia del mismo nombre,  el  Museo de arte contemporáneo, etc. En este recorrido se nos fueron dos horas, casi el medio día (se imaginan que hubiéramos ido a hacer el recorrido por todos los museos?) y ya es hora de volver al hospedaje, recoger nuestras mochilas al hospedaje y continuar el  viaje.

El blog — que en este viaje es nuestro guía principal— indica que debemos llegar a la terminal de Santiago de donde podremos tomar un bus que nos lleve hasta Santa María.
Janeth y yo no sabemos cómo llegar al lugar así que el taxi que tomamos nos conduce hasta la Terminal terrestre “Utrasico” de donde también se puede ir a Santa María. Compramos los pasajes ( 20 soles cada uno) y estamos otra vez en marcha. ¡¡¡Y no saben…!!! a la vuelta de la esquina (textual) estaba la tan famosa terminal Santiago que  no llevaba precisamente el nombre de terminal, sino Paradero, pero bueno, ya estamos en camino y hay que seguir.

Esta vez el viaje es más pesado para nosotras por los cambios bruscos en el clima. En Cusco el clima alcanza los 18 o 20º aproximadamente, pero al hacer el paso obligatorio por el Valle Sagrado, que se encuentra a uno 2800 o 2900msnm sentimos un leve mareito; al llegar al  sector de Abra Malaga,  ascendemos a 4400 msnm (eso es lo que mostraba el letrerito del lugar). Janeth y yo estamos más mareadas, sentimos como se nos revuelve el estómago y estamos con un oidoso dolor de cabeza.
Tratamos de ignorar estos cambios bruscos de ambientes; escuchamos música en el celular de Janeth; tratamos de dormir como podamos en el bus, pero mi eso funciona, así que bueno…nos toca aguantarnos…

Una hora y media por lo menos aguantamos ese ambiente frío y después un descenso. Ahora llegamos a  la región de Ollantaytambo (a 2800 msnm). Estamos algo recuperadas y nos distraemos viendo el paisaje que también ha cambiado: de pajas bravas a verdes y altos árboles. El bus se detiene unos minutos en el poblado. “Ahí están las ruinas” nos dice una señora que está en los asientos de delante. Ahora sí !!, tenemos las mismas energías que cuando iniciamos la travesía. Nos asomamos a la  ventanilla como podemos, tratamos de ver las ruinas, sacamos algunas fotografías y nuevamente el bus retoma su camino y nosotras  volvemos a los dolores de cabeza y los estómagos revueltos.

Ya son casi las 8 de la noche. “Alístense, ya estamos llegando a Santa María” nos alerta una amable señora que encontramos en la terminal de salida de Cusco. Tomamos nuestras mochilas, hacemos la parada al bus “se van a cuidar” escuchamos de la señora (q buena onda, no?) y ya estamos un  poco más cerca de nuestro destino.
Como son las 8 de la noche decidimos llegar ese día a Santa Teresa, otro poblado de paso a Machu Pichu. Hay otros turistas que también esperan transporte  hasta Santa. Ahora si puedo notar el cambio de clima con más severidad. Estamos a 1400 msnm y a Janeth y a mí se nos acaba el aire y sentimos mucho calor. En la negrura de la noche solo notamos la silueta oscura de las montañas que parecen rodear al poblado, que a esa hora esta alumbrado, y parecen raspar el cielo estrellado de aquella noche. ¡¡¡ es lindo realmente ¡!!

En la parada, de donde se supone debemos tomar el móvil a Santa Teresa, hay dos taxis y un minivan.  “A 15 soles” nos dicen. “Está caro” dicen los demás visitantes que no se suben, otros en cambio toman los taxis y se van, no quieren perder el tiempo comentan. Esperamos unos 10 minutos y el minivan, que se ha quedado todavía esperando, rebaja el pasaje a 12 soles, lo cual ya no podemos negarnos a pagar, tampoco podemos esperar más porque, según parece, no  encontraremos un transporte que nos lleve a Santa Teresa a esa hora o un lugar donde pasar la noche en Santa María.

Cuatro turistas, entre hombres y mujeres, están en el minivan además de nosotras. El camino no es tan cómodo como el inicial y el paisaje tiene mucha similitud a Los Yungas: precipicios, caídas de agua por el camino, animales pequeño que se atraviesan por la carretera y un paisaje protuberantemente verde. “Oh my God” exclama a cada una de estas cosas que ve una de nuestras acompañantes, especialmente en los precipicios. Janeth y yo intercambiamos miradas y solo nos reímos, lo mismo hacen sus amigos.

Nuevamente sentimos el cambio de temperatura, esto también lo podemos notar en las subidas que hacemos a las montañas y los poblados que se pueden ver abajo con la típica franjita amarilla formada por las luces. “Mejor que hayamos llegado en la noche porque en la mañana creo que también convocaría a Dios” me dice Janeth y le doy la razón, si hubiéramos llegado en la mañana y con los mismos acompañantes creo que la muchacha no sólo hubiera convocado a Dios, sino hubiera preferido caminar o finalmente no ir para evitar ver los precipicios, pero más bien ahora está dormida.

Después de un par de horas de viajes llegamos a Santa Teresa, estamos a 2300 metros al nivel de mar. El conductor nos lleva hasta un hospedaje donde pasaremos la noche (nos cobra 10 soles a cada una). El administrador del lugar es muy amable y se ofrece a despertarnos a la hora que salgan los móviles rumbo a Machu Pichu y claro, aceptamos a oferta porque estamos demasiado cansadas como para levantarnos por nosotras mismas. Mañana con seguridad llegaremos a la ciudadela, pero por el momento nuestros estómagos y cabezas deben descansar…  buenas noche….zzzzzzzzzzz

martes, 4 de enero de 2011

Machu Pichu; primera parte.

Me parece que lo más interesante para un visitante de Machu Pichu no es la ciudadela, sino el viaje de aventura que debe hacer para llegar hasta allá.


Esta es la aventura a la que nos lanzamos Janeth, mi amiga, y yo para conocer la ciudadela incaica de Machu Pichu. Nosotras buscamos una ruta alternativa para llegar hasta allí y la encontramos, bueno, la encontró Janeth, en un blog donde nos decía como llegar hasta allá haciendo gastos mínimos.

Nos decidimos por este camino porque nos pareció interesante y porque en el post mencionaba que Perurail cobraba a los visitantes a esta ciudad 70 $, pero el cuate que escribió se olvidó mencionar que el monto cubría los pasajes de ida y vuelta. Nosotras tampoco nos preocupamos por conseguir los costos de transporte férreo, pero puedo decir que el largo viaje que hicimos valió la pena porque tuvimos la oportunidad de conocer a personas del lugar (que por cierto son muy amables) y vivir experiencias inolvidables.

Primer tramo: Desaguadero - Cusco.

A las 16: 00 aproximadamente nos encontrábamos en el municipio fronterizo de Desaguadero, entre Bolivia y Perú. Como era la primera vez que salíamos de Bolivia no sabíamos qué hacer al momento traspasar “lícitamente” (porque la frontera se la puede traspasar sin ningún problema puesto que no existe mucho control) nuestro territorio, sólo que teníamos que hacer nuestro registro de salida y entrada en nuestro y el otro país.

Bueno, al llegar a la frontera primero nos dirigimos a la dirección de migraciones de Perú. Allí nos indicaron que primero debíamos registrar nuestra salida en el lado que corresponde a Bolivia para poder registrar nuestro ingreso a Perú. Del lado boliviano no me quejo, no fue ni amable y un mal trato el que nos dieron, pero del lado peruano sí, porque no nos respondieron ni el buenas tardes acostumbrado en el saludo. “yo tampoco respondería, trabajar en feriado es feo” me dice Janeth.

Pasamos el trámite que se debe realizar para ingresar a otro país. Y ahí vamos, rumbo a Puno, ciudad a la que arribamos a las 18 horas aproximadamente, hora peruana. No han pasado ni 15 minutos y ya estamos rumbo a Cusco, un poco más cerca a nuestro destino final: Machu Pichu.

Del paisaje en esta ruta no puedo decir mucho. Está oscuro y solo se siente que vamos por un camino asfaltado y eso porque el bus de la empresa de transportes Power no tiene altibajos ni barquinazos en el camino. A lo lejos, en las pampas altiplánicas donde se ubica el camino entre Puno y Cusco, se vislumbra algunas luces de casitas solitarias. Después de unos 45 minutos de ese paisaje todo se pone en penumbras y solo se escucha el ruido del motor del bus y algunos ronquidos de las personas que se durmieron.

Antes de llegar a Cusco hacemos la parada en tres terminales. Más personas suben al bus que ya está lleno, pues salimos de la terminal de Puno alrededor de 10 personas (así que había asientos para escoger).

La verdad no sé dónde estamos. En el horizonte solo veo unas franjas de luces amarillas que muestran a las poblaciones a las que llegamos. Uno tren se aleja por el horizonte pitando solitario en medio de la fría pampa.

Casi a las 23 horas. Empiezo a sentir un cambio en la temperatura; es algo templado, pero no puedo asegurar que sea por la región a la que sea que hayamos ingresado, también puede ser el calorcito producto del ambiente dormilón que se ha apoderado del bus. Noto que hemos ingresado a un sector de vegetación donde se escuchan corrientes de agua, pero es rocoso. Parece que nadie dentro del bus se ha dado cuenta de dónde estamos. A la rivera del camino sólo veo señales de tránsito y alguno que otro bus, miniband o taxi que a esa hora circula por la carretera. La verdad, no puedo asegurar dónde nos encontramos.

Ya son casi las 2 de la mañana del domingo 26 de diciembre. “Cossio alcalde de Cusco” puedo ver pintado en uno de los muros de una casa y eso me anuncia que ya casi llegamos a Cusco, o… ya estamos en Cusco???

2:30 am y por fin !! aquí está la terminal de la histórica ciudad de Cusco.

Una leve lluviecita cae sobre la ciudad. No sabemos dónde ir a alojarnos. No hay a quién preguntar y las calles están vacías. Un poco de miedo se siente entre ambas. Nos tomamos del brazo y decidimos tomar una de las calles que está a la derecha de la salida de la terminal. Hay varios hospedajes (como llaman allá a los alojamientos) tocamos el timbre de uno pero nadie nos abre. Vamos a otro y tampoco obtenemos respuesta. Vemos que un hombre desciende de un taxi de servicio público y toca el timbre del hospedaje al que fuimos primero y él sí logra que le abran la puerta. Janeth y yo decidimos aprovechar ese momento para pedir también hospedaje y lo conseguimos. El administrador del lugar nos ofrece una habitación con una cama matrimonial y la tomamos, tampoco queda de otra. A las 2:45 am lo más importante no es el tipo de cama que se tenga, a esa hora lo importante es tener un lugar donde pasar la noche

Feliz Navidad !!!!

Y el tiempo continúa en un dejavu constante: cada día vemos salir el sol, cada día las mismas horas, los mismos minutos, los mismos segundos. El alba y el ocaso cada día, la luna y las estrellas por las noches.
Solo nosotros le ponemos significado a los días, a los minutos q pasan, a cada segundo ....
Cada día apreciamos que el sol salga porque así tenemos otro día para volver a empezar o para continuar con nuestras vidas o simplemente para cambiarla. Cada noche vemos salir las estrellas y pedimos deseos, vemos la luna y apreciamos su belleza.

Y en ese constante soñar, desear y pensar llega la navidad y con ella las renovación del alma y los sentimientos de gratitud a todas las personas que nos acompañan cada día y cada segundo en ese caminar constante.
Es cuando recordamos que la vida siempre tiene un significado: volver a nacer del Niño Dios y que ese nacimiento siempre nos conducirá por el camino que tomemos durante el año, hasta que su nueva llegada nos recuerde que debemos renovar nuestros votos de amor hacia los demás.

¡!!! FELIZ NAVIDAD AMIGAS Y AMIGOS, LOS QUIERO MUCHO.!!!!!!