Como ayer no estaba contento con ser un humano, rogué y rogué para cambiar. No sabía qué quería ser. Pero esta mañana, como por arte de magia, era una planta, no muy alta, ni muy pequeña.
Aparecí en medio de una gran pampa en el África en medio de todo tipo de animales, grandes y pequeños, malos y mansos, torpes y delicados. Bueno, había de todo.
Pasaron cuatro horas y, como no podía moverme, empecé a quemarme con el sol. Rogué nuevamente, pero esta vez pidiendo que cayera o llegara agua por esos lares de Dios, además de algo de compañía. Imagínense, yo, sólo en medio de tantos animales !!
Así que otra vez vino a mí aquél ser mágico que me había transformado en plantita verde y delicada, tan delicada que los rayos del sol me lastimaban. Se sentó a mi lado y con toda la paciencia del mundo se puso a escuchar mis desagrados con los demás:
* “Que el elefante es un pesado”,
* “que la jirafa es una estirada”,
* “que el león se cree un rey”
* “que el tigre tiene un mal carácter”,
* “que la cebra es una rayada”,
* “que las hormigas se hacen a la trabajadoras”,
* “que las abejas hacen muchos ruido”
* “que las moscas son una cochinas”,
* “que las hienas se ríen de todo y de nada"
* “que los osos son muy golosos”,
* “que las palomas son muy tímidas”
* “que los cuervos no tienen buena voz”
* “que el canario se cree el mejor por tener una linda voz”
* “Que los monos son muy payasos”
* “Que los ciervos se hacen a los delicados”
* “Que los conejos quieren escucharlo todo”
* “Que los ratones son muy pequeños”
* “Que las víboras son unas arrastradas”
* “Que la ardilla es muy dientona”
* “Que los gatos son unos vanidosos”
* “Que los loros son unos habladores”
* Etc. Etc. Etc. Etc. Etc. Etc. Etc…
Y sin darme cuenta, después de más de dos horas de quejas, el ser mágico se había ido.
Será que le aburrí con tantas quejas?? O se cansó de escuchar a un ser humano común como cualquiera??
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