Páginas

jueves, 27 de marzo de 2014

Evolucionar es también cosa del arte

Doña Clementina oscila los 40 y 50 años. Tiene el dejo con el que muchas personas caracterizaban, y siguen caracterizando, a la mujer de pollera. Y cuando se habla de Riguchito Pinto Limachi, “muchachito natural de Achacachi”, el  gracioso policía que coquetea con la cholita mientras  descuida el semáforo de la calle,  es inevitable acordarse del dejo de su vocabulario. ¿Qué de quién hablamos? Así es; nada más y nada menos que de los conocidos personajes de la obra de teatro popular “Plato paceño” escrita por el dramaturgo paceño Raúl Salmón.

La obra fue escrita en la década de 1980, una época en la que la sociedad vivía con sus prejuicios raciales, étnicos, de clase, y hasta económicos. La época y el momento eran propicios para mostrar las características bolivianas de ese período de transición hasta de espacio territorial (la fundación de la ciudad de El Alto se dio precisamente en esta década).

En un momento de la historia boliviana en que los teatros eran reservados para la gente pudiente, mostrar a una mujer de pollera sobre las tablas, con sus problemas, en su espacio,  fue revolucionario, hasta por el contenido mismo de la obra. Mostrar una obra como “Conde Huyo, la calle del pecado” en la década de los 50, cuando hablar sobre sexualidad era casi un tema prohibido, fue revolucionario.

Pero ha pasado más de medio siglo de tratar esas temáticas y  casi dos décadas y media de la muerte de  Raúl Salmón. Los temas han cambiado. La sociedad ha cambiado, ha evolucionado. El ser “hijo de chola” no es algo que avergüence a los jóvenes y adolecentes del 2013. El imitar, al grado de convertirlo en parámetro, la exageración en el dejo lingüístico de los migrantes del campo a la ciudad puede resultar incluso ofensivo y de mal gusto para algunos sectores sociales que durante la última década han revalorizado sus formas de ser en la sociedad.

El teatro popular, más allá de ser un espacio de entretenimiento, tiene la misión de invitar a la reflexión de su sociedad, de develar aquellos prejuicios que la sociedad muchas veces se guarda en cuatro paredes. Mostrar a una mujer de pollera con el dejo lingüístico exagerado para la mofa del público, no tiene ningún sentido. 

El teatro no tiene nada accidental, nada que no esté justificado, todo tiene una misión, un propósito, en especial la temática que siempre está ligada a las problemáticas de una sociedad. Si los personajes, sus características, sus vivencias, sus problemas, sus alegrías, no reflejan lo que sucede en la sociedad, el teatro no tiene razón de ser. El arte escénico debe evolucionar a la par de su sociedad.

viernes, 7 de marzo de 2014

No les pido el 8 de marzo

Como no estaré conectada, NO les voy a pedir lo siguiente:

No les voy a pedir flores, sino respeto a mis derechos que tanto costó a las mujeres que me precedieron y que son sus abuelas, madres, hermanas, amigas, hijas, nietas, sobrinas y demás familia.

No me manden frases bonitas, por favor, no. Eso no me ayuda en nada, son bonitas solamente. No me vean como a una muñeca con su  90-60-90 o como florecita delicada, sino como a persona  de carne y hueso. 

No me piropeen con obscenidades cuando me vean pasar por la calle con un escote, una faldita corta, tacos altos, con mucho maquillaje o cuando simplemente muestre mucha piel, sólo déjenme pasar tranquila; incluso cuando no muestre mucha piel, sólo déjenme pasar tranquila. 

No me vean como  persona complicada, ni pongan en sus FBs esos memes donde nos muestran tan complejas. Podemos tener gustos diferentes y ser detallistas, que es diferente, pero eso no nos hace complicadas.

No me hagan políticas públicas o leyes porque "tienen que", sino porque así debe ser y porque lo hemos ganado en tantos años en los que hemos exigido  las mismas oportunidades que los varones y porque cuando hemos tenido esas oportunidades hemos sabido demostrar que podemos como cualquiera de Uds.

No les voy a pedir que cumplan esto por un día, sino por todos los días.

Y como no voy a estar conectada, les dejo este poemita.

Si Dios fuera una mujer

* Mario Bennedetti

¿Y si Dios fuera mujer?
pregunta Juan sin inmutarse,
vaya, vaya si Dios fuera mujer
es posible que agnósticos y ateos
no dijéramos no con la cabeza
y dijéramos sí con las entrañas.

Tal vez nos acercáramos a su divina desnudez
para besar sus pies no de bronce,
su pubis no de piedra,
sus pechos no de mármol,
sus labios no de yeso.

Si Dios fuera mujer la abrazaríamos
para arrancarla de su lontananza
y no habría que jurar
hasta que la muerte nos separe
ya que sería inmortal por antonomasia
y en vez de transmitirnos SIDA o pánico
nos contagiaría su inmortalidad.

Si Dios fuera mujer no se instalaría
lejana en el reino de los cielos,
sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno,
con sus brazos no cerrados,
su rosa no de plástico
y su amor no de ángeles.

Ay Dios mío, Dios mío
si hasta siempre y desde siempre
fueras una mujer
qué lindo escándalo sería,
qué venturosa, espléndida, imposible,
prodigiosa blasfemia.