A dos diítas del #Referendo2015, este es el estado del avance de los Estatutos Autonómicos de los nueve departamentos en Bolivia.
Claro, este mapa se modificará después del domingo, mientras así vamos.
jueves, 17 de septiembre de 2015
sábado, 25 de abril de 2015
Visitantes nocturnos
Al principio creí q sólo eran los efectos de la teína o las
infusiones antes de dormir. Pero no.
Hace casi tres semanas deseché
esa posibilidad.
Son ya casi
dos meses de insomnio en los que parece
que vivo entre los sueños y la realidad. Finalmente no sé distinguir qué es
real y qué vive en mi mente, o no están ahí sino en otro espacio, en otro
tiempo al que hasta el momento me he negado a entrar porque sé que no
corresponde a este mundo, por lo menos no a mí y no ahora.
Nadie lo
sabe y a nadie quise contar tampoco, pero empezaron a seguirme. No los puedo
tocar, no los puedo ver, pero ahí están, su gélida presencia es lo más real que
he podido sentir.
Como dije,
al principio creía que eran alucinaciones y sensaciones producidas por la teína
o el simple insomnio. Llegaban, me
hablaban, interrumpían el ruido de la noche, los aullidos de los perros que
parece se escondían con un gemido de miedo y callaban para dar paso a su
espeluznante silencio, tan frío, tan de ellos… Luego lo devolvían, me lo
devolvían para que me sigan acompañando.
Después
empezaron a hablarme mientras dormía, siempre en medio de su silencio. Se metían en mis sueños
y me mostraban cosas que ellos habían vivido no sé en qué momento o no se en qué
lugar. A veces despertaba y siempre me encontraba con su silencio.
Pero no voy
a olvidar esa noche en cómo comprobé que no eran producto de una traicionera imaginación.
Aquella noche, una de las primeras en
las que había creído dejar atrás el insomnio, volvieron a visitarme, pero más escabrosos.
Ya no llegaron son su silencio, ya no me hablaron.
Ahora estaban al pie de mi
cama, ahí, tratando de arrastrarme con ellos. Recuerdo que al resistirme solo
me encerraron en mi sueño. No podía despertar, traté de pedir ayuda, de
encomendarme a algún ser superior, pero tampoco lo permitieron. No podía
moverme, no me permitían moverme ni despertar.
No me dejaron pronunciar palabra o plegaria alguna… estaba asustada… ¡!!! Claro
y quién no¡¡¡¡. No recuerdo el momento en que hicimos el pacto, pero la
realidad es q ellos están todavía aquí exigiendo algo que no pude negociar.
No tengo
certeza de cuándo llegaron o los empecé a sentir, lo cierto es
q ahora, en estas noches de insomnio no quieren dejarme. Vienen, van, vuelven,
juegan, me acompañan para que ya no sienta miedo…
La verdad
es que me asustan y todo lo que son ellos, su inmaterialidad, su vida, su misma
compañía…
No puedo
evitar q lleguen, que se reúnan alrededor de mi cama solo para venir a hablar
sobre lo que vivieron, que vengan
cargando su historia desde tan lejos, o como me dijo alguno de ellos: todos somos
una historia, algunos la cargan a cuestas aún en su muerte y otros mueren con su historia. Solo de uno depende
q tan pesada o que tan liviana sea esa carga.
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