Lo peor para un pájaro cuando pierde las
alas no creo que sea el quedarse sin ellas, sino continuar vivo después de eso.
Dicen por ahí que que uno tiene aprender
a ser fuerte para que no lo lastimen, pero se olvidan decir cómo ser fuerte dejando
de lado la fuerza de la costumbre de seguir en pie con cada embatida.
Es cierto, la vida da miles de
oportunidades, pero en ese ir y venir de nuevos amaneceres y puertas que se
abren y cierra, nacen y mueres con todo lo que eso arrastra.
Nacer y morir, morir y nacer, nacer y morir,
morir y renacer… el juego de la vida parece que se cierra en ese círculo al que
inevitablemente entramos y nos dejarnos arrastrar, pero eso no
implica que sepamos jugar el juego, porque entender no es sinónimo de aceptar, sino de aprender…