Es una experiencia que no olvidamos el conocer personas con las que compartimos ideales, con las que llevamos adelante proyectos o temas que nos competen, pues nos interesa y tenemos ideas iguales en torno a las misma; pero más interesante es aún cuando ideologías distintas encuentran rutas que las unen. Algunas impresiones del taller “Diálogo democrático Juvenil” al respecto de la unión y función de los tan conocidos, muy mencionados, pero poco practicados Debate, Diálogo y Deliberación.
La primera impresión que nos llevamos: “ ¡¡¡ Ays !!! chicos con los que no nos vamos a entender...” (Porque, a primera vista, solo tenemos una cosa en común; la juventud).
La segunda: un taller magistral, común y silvestre, como todos…
La tercera: conocer más gente y compartir situaciones similares entre nosotros, personas que tenemos las mismas características; juventud, profesamos una ideología, que la debemos defender (especialmente, porque estamos en etapa de elecciones nacionales) y por ende nos conduce a un debate, en el que mostramos nuestra inclinación y compromiso por un punto de vista; en este caso, la ideología de nuestra agrupación política.
La cuarta: al parecer no encontramos puntos de coincidencia. Solo nos limitamos a Debatir, pero… ¡oh sorpresa! Aquí hay el juego de un tercero; el moderador que nos pone los tiempos y nos dirige en el tema, que al parecer, al calor de la discusión, ha perdido su rumbo.
La quinta: ¿aprender a Dialogar? Parecía que lo hacíamos, pero no, era un Debate sin tregua donde muchos nos enfrentarnos a nuestros pares etareos, para acusarnos unos a otros del mal trabajo desarrollado en las gestiones gubernamentales anteriores.
La sexta: Los estereotipo no funcionan en el Diálogo, los participantes nos dirigimos a los demás jóvenes que en el Debate estaban invisivilizados, nuestros supuestos desaparecen, y lo más interesante, escuchamos y aparece información nueva que durante el Debate no había sido tomada en cuenta, y por supuesto, ni siquiera buscada: las propuestas.
La séptima: Todos estamos incluidos y somos participes de la construcción; tomamos tanto lo bueno y lo malo para enriquecer la nueva propuesta, ¡ups! pero el Debate no se queda atrás y se inmiscuye en la Deliberación, pero ya no para acorazar posiciones, sino para hacer un análisis más minucioso ayudando con ello a enriquecer a tener una propuesta mejor a la presentada en su génesis.
¿Resultaría interesante esta nueva forma de construcción de propuestas, no?, ¿Nos arriesgamos a lo nuevo?