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miércoles, 21 de octubre de 2009

Bolivia, el mundo del revés y los sueños

Al poner mis dedos sobre las teclas, se me vino a la memoria aquella canción que de niña me enseñaron en la escuela; El mundo del revés.
No sé por qué, pero esta elección presidencial 2009 me recuerda mucho a ese tema. Les voy a contar por qué.
Empecemos por el titulo: El mundo del revés…. Bolivia se ha convertido en el centro de atención de muchos organismos internacionales, analistas y demás “mirones de la democracia“que nos ven como una especie de bicho raro democrático, o experimento de democracia, tal como si fuera un mundo del revés de las democracias comunes y silvestres que se ejercitan en otros países.
Bueno, el tema completo no lo recuerdo, pero lo más sobresaliente me parece la siguiente frase “…que un ladrón es vigilante y otro el juez y que dos y dos son tres…”, o sea, Leopoldo Fernández y Manfred Reyes Villa.
No sé que sentir por ellos cuando los veo o escucho por algún medio de comunicación: pena, rabia, odio o simplemente echarme a reír o llorar. El primero postulándose sin el menor descaro después de lo sucedido en Pando el 11 de octubre de 2008, en el municipio de Porvenir; y el segundo, o sea Manfred, ahora con su ocurrencia de solicitar “colaboración” para su campaña electoral.
¿Acaso ustedes no creen que nos encontramos en el mundo del revés…??? A mí me parece que sí. Para dar la “colaboración” a la campaña de “El bombón” tenemos que vivir completamente en un mundo del revés donde el futuro y el pasado cambiaron de lugares y confundieron a los dos personajes que ya se imaginan (y eso es cien por ciento seguro en su imaginación) con la banda presidencial y sentados en las sillas de gobierno tratando de ser algo que debieron ser cuando tuvieron la oportunidad real.
En todo caso habrá que ver quiénes siguen este sueño que no pasará de ser eso, un sueño.

lunes, 19 de octubre de 2009

Octubre ¿en qué quedó?

Los primeros caídos por la balas, disparadas de manera premeditada o sin ninguna intención de dañar a alguien (cosa que es muy poco probable) se empezaba a saber por los medios de comunicación.
La cosa no era para menos. Los habitantes de la ciudad de El Alto se movilizaban en rechazo de la venta del gas a Chile, considerado eterno rival de Bolivia y con quien no se habían limado asperezas por la centenaria pérdida del departamento del Litoral, y junto a él, el mar boliviano.
Los ánimos estaban exaltados y, tras una lucha sangrienta que duró una semana en los “campos de batalla” de la Plaza San Francisco y la ciudad de El Alto, se logró que el viernes 17 de octubre de 2003, el presidente de entonces Gonzalo Sánchez de Lozada, huyera del país en un helicóptero con destino a Estado Unidos, de un aeropuerto improvisado en la ciudad de Santa Cruz, después de que sus aliados en su coalición de gobierno, su vicepresidente Carlos Mesa y varios aliados a su gobierno, lo dejaran en medio de toda la confusión.
Los recuerdos aún están frescos y se anidaron en nuestras memorias, en las memorias de los sobrevivientes de aquella masacre alteña y en los familiares que después de seis años de larga espera para la llegada de la señora justicia, no logran que Gony vuelva posar su delicados pies en rudo suelo boliviano y vérselas cara a cara con los familiares de los 67 muertos — tal vez más tal vez menos— y el más de un centenar de heridos que resultaron de aquella batalla, que todos los que tuvimos la oportunidad de estará presentes, no la olvidaremos.
Y a todo esto, queda la necesaria pregunta ¿sirvieron de algo las muertes?, ¿la situación de los alteños cambió a partir de esta “guerra del gas"? ,¿la situación de los familiares que ofrendaron su vida, con o sin intención de hacerlo, ha cambiado?, ¿Habrá justicia para aquellos 67 muertos durante las contiendas y los más que se sumaron después a esta lista de fallecidos?.
La pregunta sigue flotando en el aire después de más de un lustro en que ni Derechos Humanos ni la tan mentada justicia boliviana han logrado extraditar al autor intelectual de tal masacre ni ha logrado identificar a los autores materiales y condenarlos. No puede ser que los afectados sometan estos actos a la justicia de la muerte que al parecer fue la única que se cobró con creces los actos y desapariciones del dictador Hugo Banzer Suárez que murió pero que un animal, y al parecer ahora, de Luís Arce Gómez.
Los familiares confían en la justicia divina, pero también se les debe devolver la fe en la justicia terrenal, pero que ésta no se haga esperar tanto pues…!!!

sábado, 17 de octubre de 2009

Política propositiva

Es una experiencia que no olvidamos el conocer personas con las que compartimos ideales, con las que llevamos adelante proyectos o temas que nos competen, pues nos interesa y tenemos ideas iguales en torno a las misma; pero más interesante es aún cuando ideologías distintas encuentran rutas que las unen. Algunas impresiones del taller “Diálogo democrático Juvenil” al respecto de la unión y función de los tan conocidos, muy mencionados, pero poco practicados Debate, Diálogo y Deliberación.
La primera impresión que nos llevamos: “ ¡¡¡ Ays !!! chicos con los que no nos vamos a entender...” (Porque, a primera vista, solo tenemos una cosa en común; la juventud).
La segunda: un taller magistral, común y silvestre, como todos…
La tercera: conocer más gente y compartir situaciones similares entre nosotros, personas que tenemos las mismas características; juventud, profesamos una ideología, que la debemos defender (especialmente, porque estamos en etapa de elecciones nacionales) y por ende nos conduce a un debate, en el que mostramos nuestra inclinación y compromiso por un punto de vista; en este caso, la ideología de nuestra agrupación política.
La cuarta: al parecer no encontramos puntos de coincidencia. Solo nos limitamos a Debatir, pero… ¡oh sorpresa! Aquí hay el juego de un tercero; el moderador que nos pone los tiempos y nos dirige en el tema, que al parecer, al calor de la discusión, ha perdido su rumbo.
La quinta: ¿aprender a Dialogar? Parecía que lo hacíamos, pero no, era un Debate sin tregua donde muchos nos enfrentarnos a nuestros pares etareos, para acusarnos unos a otros del mal trabajo desarrollado en las gestiones gubernamentales anteriores.
La sexta: Los estereotipo no funcionan en el Diálogo, los participantes nos dirigimos a los demás jóvenes que en el Debate estaban invisivilizados, nuestros supuestos desaparecen, y lo más interesante, escuchamos y aparece información nueva que durante el Debate no había sido tomada en cuenta, y por supuesto, ni siquiera buscada: las propuestas.
La séptima: Todos estamos incluidos y somos participes de la construcción; tomamos tanto lo bueno y lo malo para enriquecer la nueva propuesta, ¡ups! pero el Debate no se queda atrás y se inmiscuye en la Deliberación, pero ya no para acorazar posiciones, sino para hacer un análisis más minucioso ayudando con ello a enriquecer a tener una propuesta mejor a la presentada en su génesis.
¿Resultaría interesante esta nueva forma de construcción de propuestas, no?, ¿Nos arriesgamos a lo nuevo?