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sábado, 15 de febrero de 2014

Elijo la segunda

4:30 pm. “Voy a bajar” anuncia la señora que se encuentra sentada en el tercer asiento del minibús, junto a la ventanilla. El chofer  hace caso y se detiene al doblar la esquina. Mientras la señora desciende del minibús y está cancelando los 1, 50 Bs., se escucha un golpe seco en la parte trasera del móvil.
Todos se giran desde sus asientos a mirar. Ahí está la causa: un minibús acaba de chocarnos. El chofer de nuestro móvil baja del minibús y se dirige hacia el segundo.

Primera solución, la clásica: gritos y palabras soeces 

El conductor desciende del minibús gritando un montón de groserías al que le acaba de chocar. Sin dejar de elevar el tono de su voz, le pide explicaciones. El otro conductor responde de igual forma: parafraseando las mismas groserías del primer conductor.

En un momento dado los pasajeros de uno y otro vehículo intervienen. No se sabe cómo, pero en un momento de esos un conductor se abalanza a puños y patadas sobre el otro, quien también responde de la misma forma. 

El voceador del segundo móvil – el que chocó – sale del minibús a defender a su  jefe. Lo pasajeros del otro minibús hacen lo mismo. Al final casi todos, de alguna u otra forma, terminan involucrados en el problema.
Segunda solución, la que usualmente no se ve: arreglar las cosas por las buenas
El conductor desciende del minibús. Se dirige hacia el conductor que acaba de chocarnos, el que también baja de su vehículo. El segundo pide una disculpa en un tono de vos humilde y hasta de arrepentimiento.
Ambos se detienen a ver los daños, pero ninguno de los dos eleva la voz. Son casi 15 minutos los que están cuantificando los daños. Por fin el conductor que chocó le da sus datos: nombre,  sindicato al que está afiliado, el número de C.I. y de celular. Después se dan la mano, le dic nuevamente la mano y ambos conductores vuelven a sus vehículos y continúan su marcha.
¿Cuál de las dos soluciones prefieres?. Yo elijo la segunda, porque tuve la oportunidad de verla.