Empezar a hablar del
pasado muchas veces aburre, pero algunas veces deberíamos tomarnos un tiempito para
voltearnos a ver cuál ha sido el camino
que recorrimos hasta ahora para llegar a donde estamos.
De vez en nuez es bueno volver a pasar por la calle de la nostalgia
(Ojo: sin tropezar con las piedras del pasado) para ver si seguimos el camino
que habíamos decidido iniciar ya hace
tiempo.
Es bueno darse la vuelta para no perderse del camino, para ver si atrás continúan
esas personas que nos apoyaron o nos siguen apoyando aunque nosotros nos
hayamos dedicado a mirar solo adelante.
Para recordar que no es un camino labrado solo o
muros que hayamos franqueado con fuerzas propias.
Mirar atrás para que nos demos cuenta que, si bien no somos inmortales, hemos tenido la fuerza para curar heridas que sangraron y tal
vez en su momento nos hicieron creer que moriríamos.
Darse la vuelta no es malo, sino por el contrario, algunas veces es hasta saludable
para la memoria.
