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lunes, 5 de marzo de 2012

La rebelión

Y después de 35 años de estar en su mundo, se cansó de vivir allí.
Se puso a pensar cómo podía él transformar el mundo. Recordó  que su libertad estaba tan condicionada por las leyes sociales que miró a su alrededor y sólo vio leyes, vio lo que siempre le dijeron que hacer, una subordinación contante al dinero, una naturaleza que estaba muerta.


Recordó el momento  cuando sus padres le otorgaron su libertad para decidir y no sabía que decidir, puesto que se había acostumbrado a la obediencia.

Vio a su esposa y no sabía que pensar. Soñó y soñó con  un mundo, tal vez con solo la construcción de su mundo.

Entonces dio el primer paso “debo construir una persona” se dijo. E inicio el experimento.

Se dio a la tarea de viajar para conocer el tipo de ser humano que se debería “hacer” para que no sea condicionado por el mundo y sus leyes. Viajó a la India, viajo a Egipto, a viajó a América, a Europa, viajo y viajó. Después de medio año de  buscar el modelo perfecto de ser humano volvió decepcionado porque en todo el mundo no veía más de lo que veía en su país.

Su afán por construir a un nuevo ser humano lo llevó a pensar sobre su viaje alrededor del mundo. “Cómo lo puedo construir con los despojos de otros seres humanos?” pensó.

Así que,  en su loco  afán de tener otro ser humano y salvar al mundo, pensó en otra solución: en que este nuevo ser humano debe ser construido en otro lugar, fuera del alcance de todos, donde no se lo conozca, donde no tenga nombre ni apellido, donde el comer no sea una necesidad impuesta y donde el dinero no lo pudiera alcanzar. Pensó en esto, vio  su niño en brazos de su madre y lo resolvió.

Hace un mes se supo que  lo habían sentenciado por rapto de su propio hijo, robó a la empresa donde trabajaba. Del niño nadie supo nada, así que lo dieron por muerto. Su madre lo lloró y las leyes lo condenaron.

Algunos lo creyeron loco cuando dijo “acabo de salvar a mi hijo”. Los psicólogos lo analizaron para saber el porqué de su estado demencial. Los abogados se complicaban la vida al tratar de encontrar una figura legal que pudiera condenarlo y como no la sabían se la inventaron para complicarse más la vida.

Las naciones hicieron más pactos y convenciones de derechos, de protecciones,  derechos humanos y demás derechos…. Y así, el mundo entero había enloquecido más que él y su idea de salvar a su hijo de una esclavitud aceptada y legalizada.

Mientras el mundo se complicaba con más leyes, más ciencias que explicaran el comportamiento del hombre, más  leyes que explicaran el funcionamiento de la naturaleza, a miles de kilómetros de allí, en la isla más alejada de los continentes,  alguien creía en libertad….

1 comentario:

Weimar Miranda dijo...

Muy agradable mensaje de libertad.