En Uyuni, el mero municipio

Victoria y yo acabamos de llegar de La Paz después de casi 12 horas de viaje por un camino que al final ha sido tortuoso (pues la ramal que se desprende la carretera interdepartamental hacía esta población no está asfaltada) y ha indispuesto un poco a mi compañera, pero que poco ha sido notado por los pasajeros debido a que la mayoría (casi 40 pasajeros) ha caído a la tentación de las frazadas que se nos ofreció durante el viaje.

Las oficinas de las agencias de turismo que operan por el lugar usualmente abren sus oficinas a las 8:00. Los precios varían entre 800 hasta 1500 Bs dependiendo de la cantidad de días del que uno disponga para hacer el recorrido que por lo general consta de tres días (algunos ofrecen cuatro días incluyendo la visita al volcán Tunupa).
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El paquete (según nos dijeron todas las agencias en las que consultamos) incluye el transporte en un motorizado 4x4, la alimentación y el hospedaje por los días que dura el circuito turístico.
Por lo general, las caravanas inician su recorrido a las 10 u 11 de la mañana, por lo que pueden aprovechar el tiempo para dar una pequeña vuelta por la población. Uno de los principales atractivos (por lo menos me gustó a mí) es la empresa de ferrocarriles, no por la empresa misma, sino por las maquinarías antiguas que exhiben en su atrio. Allí pueden ver algunos vagones de lo que fuera la empresa boliviana de ferrocarriles ENFE, algunos remolques y partes de locomotoras.
En la calle, frente a las oficinas de la empresa, también se ve la parte delantera de un tren y frente a él, un monumento de una mujer que tiene los brazos extendidos, como para recibir el abrazo, y està elaborado con la chatarra reciclada de los ferrocarriles en desuso.
Otra opción es ir de compras para el viaje: lo que recomiendo (en base a la experiencia) es llevar galletas, dulces y chocolates… ahhhh !! por supuesto que no puede faltar el agua. Si no llevaste gafas oscuras te recomiendo comprarlas porque con el brillo del salar se hacen justas y necesarias… además que los guías te obligarán a comprarlas ;).
Victoria y yo decidimos hacer ambas cosas: ir de compras (que fueron pocas) llevamos un chocolate cada una, galletas (en mi caso) y una botella de agua. Como alquilamos los servicios de una agencia de turismo en cuanto abrió sus oficinas, nos quedan alrededor de dos horas para conocer el lugar o simplemente para irnos contra el ornamento de Uyuni :D (Jeje... mentira).
Primero vamos a desayunar a uno de los mercados que está a dos cuadras a la izquierda de la calle de las agencias de turismo; luego optamos por ver las plazas que se tienen en el lugar y por supuesto tomarnos las fotitos oficiales.
Ahhh…!!! Se me olvidaba. Uyuni cuenta con un museo donde, según dicen los pobladores del lugar, se exhibe un fósil de un saurio encontrado en el Salar. Nosotras nos emocionamos al escuchar eso, asi que nos dirigimos al museo, pero… sorpresa!!! El museo no está abierto. “Volvemos luego” le digo; pero después de hacer el recorrido por la población (como una hora y media) el museo a×un no se ha abierto.
Preguntamos a una de las oficinas del lado cuál es la hora a la que abren, pero nos dice que no es posible que lo hagan porq quien atiende el lugar es una persona que hace al tiempo de secretaria y que en ese momento la llamaron del municipio para realizar un encargo.
“Les dijimos eso a la Oficialía Mayor de culturas, el museo tiene que estar abierto” nos dice molesto el vecino “Pero si le dicen ustedes tal vez les hagan caso. A nosotros no, creen que nos inventamos” dice. Ni modo… nos quedamos sin ver el museo…L
Victoria es más precavida y sugiere comprar los boletos del bus para el retorno. Sé que dirán ¿Por qué, si faltan tres días para su regreso? Pero no olviden que nos lanzamos al éxito viajero en pleno festejo de fin de año, por lo que la compra de los pasajes fue una muy buena decisión. Vicky retornó sin más inconvenientes a La Paz, pero yo hasta traumas tuve en el viajecito (después les contaré eso… brrrr)
En cuanto regresamos a la agencia de turismo aún tenemos un lapso de tiempo considerable (media hora más o menos) el cual lo aprovechamos para descansar del viaje que nos tocó hacer. Siento ganas de dormir… para no hacerlo, me volteo a ver a Victoria que estaba sentada a mi lado, y veo que ella no dudó en hacer la siesta a la que yo me negaba todavía.
Bueno… no queda más que ver la TV y ver uno de esas novelas aburridas (es que no me gustan las novelas) que pasan a esa hora de la mañana por uno de los canales locales.
Han pasado como 40 minutos y llegan los 4x4 a recogernos. “Nos vamos” nos dice nuestro guía. Por fin!!!
Si veía un momento más ésa novela iba a quedar más dormida que en mi camita!!! Victoria y yo tomamos nuestras cosas (ella una maletota, yo una mochila y el sleeping back) y nos vamos detrás de Obet (así se llamaba nuestro guía. Rarito el nombre, no? O es que era su nombre artístico, creo yo).
Si veía un momento más ésa novela iba a quedar más dormida que en mi camita!!! Victoria y yo tomamos nuestras cosas (ella una maletota, yo una mochila y el sleeping back) y nos vamos detrás de Obet (así se llamaba nuestro guía. Rarito el nombre, no? O es que era su nombre artístico, creo yo).
“Están llevando agua, ropa abrigada, sombreros y gafas oscuras?” Gafas oscuras??? No manchen!!! Con lo que odio las gafas oscuras porque veo peor!!! Victoria responde sí a todo, yo… ya sabrán lo que respondí.
“Las gafas son necesarias porque el Salar lastima los ojos” me dice Obet por lo que me envía a comprar las mendigas gafitas (que finalmente no las usé porq simplemente las odio) y, ya está: vamos rumbo al Salar de Uyuni, el destino de la gestión 2011!!! ehhhhh!!!!

En el salar, un lugar de encuentro entre el cielo y la tierra
Alguna vez se imaginaron caminar sobre las aguas??? O caminar entre las nubes??? El estar en el salar en la época de lluvias te da esa sensación: de caminar en medio del mar o el estar en el cielo. Se imaginan esa paz???
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Bueno, no es que de la población de Uyuni nos hayamos ido directo al Salar, sino el circuito turístico incluye la visita a distintos atractivos turísticos, uno de ellos el Salar.
El paseo inicia en el Cementerio de Trenes, un lugar donde se ve la chatarra de los trenes en desuso. A Victoria y a mí nos ha separado pues y nos toca hacer todo el recorrido en distintas movilidades, según me contaba ella, estaba con una familia cruceña de cinco miembros que le dijeron que eran colombianos, pero que finalmente portaban carnés bolivianos; a mí me toca viajar con una familia de 5 holandeses, Rosa, la madre de la familia, dos hijas y la amiga de una de ellas, y Robert, el padre.
Cuando llegas al Cementerio de Trenes a primera vista está lleno de vida porque los turistas están en el lugar, pero supongo que el cuadro es otro en los días en que no hay turistas, porque alrededor se ve sólo el páramo, más allá, pero más allá, se puede ver la población de Uyuni en una hilerita delgada.
El lugar parece un parque, con el material oxidado de lo que fueran los trenes se han construido columpios, sube y bajas, etc. Parece que el lugar sólo está para recordar que algún momento hubo una estación de ferrocarriles por el lugar.
Los visitantes que pasan por allá siempre se toman la fotito de rigor. Otros en cambio se ponen a jugar en el parque improvisado, y los más, sólo pasean sobre, entre o dentro de los trenes abandonados.
En este lugar se hace una parada de 15 minutos. En ese tiempo no se puede terminar de visitar el enorme cementerio, pero bueno…, los 15 minutos pasan volando y sólo podemos visitar y sacar fotitos a algunos vagones.
Una recomendación: cuando bajen de su caravana recuerden ver con detalle el móvil del cual descienden. Yo me perdí, pero después me dijeron que no era mi culpa y en realidad era así. El chófer, Jesús, se había estacionado donde usualmente lo hacen las caravanas y el momento en que los pasajeros nos alejamos, él se fue al otro lado del cementerio. O sea, ya sabrán lo que pasó. Sí, así es: los que no lo vimos irse al otro lado, que fuimos 5 de los 6, porque Rosa, que volvió para protegerse del frío, sí lo vio y pudo recoger a los suyos, pero por mi tuvieron que volver después de 10 minutos de que se fueron. :P
Bueno, pasó eso y nos dirigimos al Salar. Antes de ingresar al lugar las caravanas siempre hacen parada de 10 minutos en el Museo de Sal, un lugar donde pueden encontrar motivos andinos tallados en sal. A la salida del mismo está el mercado artesanal de sal. Allí encuentran figuras de animales, joyeros, ceniceros, etc. elaborados en sal. La entrada al museo es gratis, mientras que los precios en el mercado artesanal son muy accesibles, en serio!!
La caravana se reúne nuevamente y una vez todos a bordo de los móviles y ahora sí!!! Nos vamos al Salar.
La entrada del Salar es como se ve en los libros o en los lugares que siempre se lo promociona, con montañitas de sal y una pampa totalmente blanca. A casi media hora del ingreso está el hotel de sal, lugar donde se sirve el primer almuerzo del viaje.
El lugar está construido todo de sal: las mesas, las sillas, las camas, etc. Fuera del mismo hay un promontorio de sal donde se pueden ver las banderas de más de 30 países, incluida Bolivia, que plantaron sus banderas, después, alrededor todo es blanco y salado.
El almuerzo dura alrededor de media hora, en el mismo nos sirven quinua graneada (q rico, yo adoro la quinua) y un filete de llama con su respectiva ensalada de pepinos.
Algunos turistas aprovechan para abastecerse de chocolates, galletas o simplemente en in al sanitario.
Se acuerdan que les dije que era necesario llevar ese snacks y ese tipo de cosas desde Uyuni?? Pues bien me darán la razón cuando les diga que en el hotel de Sal el chocolate que cuesta a Bs.4 en Uyuni en el hotel de sal está a 12; en cuanto al uso del baño este está a Bs. 5. Rosa, mi acompañante, se quejó una y otra vez en cuanto le dijeron los precios “Por lo menos mantengan limpio sus baños si quieren que les paguemos tanto!!!” le dijo a la administradora, y realmente el lugar no era uno de los más limpios, la basura estaba desparramada en los compartimentos y no se no había agua para limpiarlos (después nos explicaron que habían optado por no echar agua porque este era un contaminante para el salar). En cuanto a los chocolates…¿ustedes lo comprarían…? Yo me quedo con lo que les dije: es mejor hacer las compras antes de ingresar al circuito turístico. XD
Nuevamente la caravana parte después del almuerzo. En esta ocasión nos internamos poco a poco al centro del salar. “Si corremos el agua salda le salpica a los autos y se arruinan” nos explica Jesús, y es que debido a las lluvias el salar estaba un cachito inundado. Por lo menos dos centímetros de agua de agua lo cual va creciendo a medida que nos adentramos más y más.
Esta leve inundación hace más hermoso al salar (creo yo) porque el agua refleja al cielo lo cual da la impresión de estar en el mar, en caso de que esté despejado; si se nubla tienes la sensación de caminar entre las nubes.
Los guías detienen entre tres o cuatro veces la caravana para explicar las formaciones pentagonales de sal que se hacen en la superficie, para que los visitantes puedan tomar y tomarse las fotitos o simplemente para caminar. Yo me animé a descender descalza, sentir correr el agua tibia entre los piececitos, el viento soplar y chocar contra el rostro y sentir que estás en el cielo…
Después de unas cuatro horas, los guías nos indican que podemos viajar en la parrilla de los 4x4, tres de mis acompañantes se animan a hacerlo. En cuanto hacen el cambio les escucho hablar (en inglés) que el viaje es más divertido allí arriba.
Así transcurre toda la tarde. Alrededor de nosotros nos hay nada más que el reflejo del cielo nublado en algunas ocasiones y azulado en otras. De vez en cuando a lo lejos se ve a otra caravana que hace su recorrido por el salar, pero no interrumpen el silencio y la paz que reina allí.
Ya casi son las 7 pm y no una lluvia se acerca desde el Volcán Tunupa. Jesús decide apurar el paso del móvil y salimos del salar. Mientras nos alejamos, con la poca luz que queda del día todavía podemos ver el enrome salar, como si fuera un gran lago blanco.
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Después de media hora de correr por una pampa oscura llegamos a al hotel ubicado en medio del páramo, donde se tiene conexión eléctrica hasta las 9 pm este tiempo es aprovechado por todos para recargar los celulares (no sé para qué si no hay señal telefónica) las cámaras y cuanto aparato eléctrico se tenga.
En cuanto llegamos, Obet,nos presenta a Alex, quien es uno de los responsables del hotel, quien, nos dice será el responsable de acomodarnos en nuestras habitaciones. Por lo que todos pudimos ver la coordinación entre las agencias de viaje y los hospedajes es muy poca porque las habitaciones y las camas no fueron las suficientes para todos. “no nos avisan cuantos (turistas) están llegando” me dice Alex muy molesto cuando viene a improvisar una cama en el piso. “nosotros quedamos mal y los turistas ya no quiere regresar” dice.
Los guías nos dicen que al día siguiente iniciaremos la marcha a las 8 de la mañana, asi que debemos desayunar a las 7. Y eso es todo conmigo. Después de echarme en la cama no recuerdo nada más hasta el día siguiente.


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