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martes, 21 de diciembre de 2010

Caquita de vaca

Había una vez una caquita de vaca. Un día que la Caquita estaba sola se pregunta si las caquitas sirven para algo y para encontrar la respuesta se aleja de su mamá y busca algo en que ser útil.

Iba rodando por entre las piedras, por el campo, por las granjas de animales, pero nada, la Caquita no encontraba algo que en la que puedira ser útil.
Una mañana de esas que no se sabe qué día es, la Caquita se despierta y se pone a pensar que tal vez las caquitas de vaca no son sirven para nada, que tal vez solo son eso: caquitas de vaca.
Se deprime a tal grado que ya no le importa encontrar el para qué es útil una caquita de vaca y se queda en medio de las pampas rocosas, a metros y metros de su mamá. Quiere morir y sólo espera eso. Deja que el sol la reseque, la lluvia la vaya disolviendo y que el polvo la entierre.
El tercer día que se encontraba en esa situación tan deprimente, empieza a sentir algo raro dentro de ella, pero no le importa.
Después de una semana, cuando ya estaba en las últimas, ve que justo al lado de su cuerpito había crecido una plantita y ella no se había dado cuenta.
Y claro, era de esperarse. La Caquita habia rodado tanto que mientras pensaba en lo que podía ser útil se le habían pegado algunas semillitas que había en los caminos por los que había pasado.
La caquita se siente felíz porque sin darse cuenta había logrado que una vida saliera de una caquita de vaca.
Y colorín colorado, el cuentito de la Caquita de vaca se ha terminado.

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