“Si te encuentras con la Ninfa no le digas que he llorado, diles que en los ríos me viste lavando otro para su cofre…”
El primer día escuchaba en el minibús “Dicen que doña Anita se ha muerto, será verdad” y el otro contesta “Ojala no, tan buena que es esa mujer”.
Dicen que siempre fue así: luchadora, tal vez mi mamá la admira por eso.
En el cole, mi profe de historia comentaba en algunas clases “Muy buen trabajo el que hace la Defensora”
“Si te encuentras con la Trini no le digas que he sufrido, diles que en los campos me viste cortando lirios para sus trenzas...”
El segundo día el pesar no pasaba. Mi hermano me decía mientras miraba los noticieros “ A Doña Anita nadie tiene que reclamarle nada porque nunca ha hecho nada malo”. Hablaba como si la hubiera conocido en persona.
Yo sólo la conocí por sus acciones que siempre hablaban muy bien de ella; la conocí por las personas que admiro y que son sus fervientes seguidores.
El Vicepresidente dijo que siempre fue una mujer sencilla y que nunca reclamó nada para ella…
En la plaza Murillo la gente sólo esperaba verla pasar…
“Si te pregunta la Flora acordándose de mí, no le digas que me has visto, no le digas que le quiero…”
El tercer día, el día de su entierro ,las personas todavía la recuerdan, y esa figura no creo que cambié…Y no es para menos, Doña Anita se fue en persona, pero como reza el dicho “Será eterna mientras la recordemos y la mencionemos”…
“ En un rincón del olvido no le digas que le espero. “
Que Dios la guarde en su reino doña Anita.
“ En un rincón del olvido no le digas que le espero. “

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