Cuando tenía ocho años me enseñaron en la escuela que el agua, y por ende los ríos, eran recursos renovables. Han pasado 15 años y ahora sé que los ríos son recursos naturales perecederos.
"La riqueza natural de Bolivia es una bendición" nos vanagloriábamos los bolivianos, considerándonos afortunados por vivir en un país donde aún encontrábamos grandes extensiones de bosques y tierras húmedas. En la actualidad esa vanidad y riquezas están desapareciendo por la falta de agua, problema que no solo afecta a nuestro país, sino al mundo entero; claro ejemplo de esto es la desaparición de los ríos y caídas de agua en los Yungas paceños.
Recuerdo que en los viajes de vacaciones a los que me llevaban mis padres a recorrer los Yungas, los ríos y el verdor en los márgenes del camino era lo que más me llamaba la atención, porque confirmaba lo que mi profesora Gloria nos enseñaba acerca de los recursos naturales y la riqueza que poseía Bolivia. A lo impactante del paisaje no faltaba el conductor o viajero intrépido que pedía bajar del bus para refrescarse en los miles de litros que descendían de los ríos, idea a lo que los demás secundábamos.
En el último viaje que pude realizar lo que llamó mi atención fueron también los ríos, o lo que quedó de ellos, pues ahora los encontré secos y lo que bañaba las rocas no era más que el polvo levantado por el trajín de los buses que circulan por la carretera.
Al parecer ningún otro viajero más que yo lo notaba ¿será porque yo estaba viendo el paisaje que de niña me llamó tanto la atención? ¿Será porque no les interesaba? o ¿se habrán acostumbrado a verlos disminuir cada año hasta desaparecer? no lo sé...
El recuerdo que ahora tengo de los paisajes yungueños es solo una comparación entre el pasado y el presente, y está de más decir cómo será el futuro...qué pena
No hay comentarios:
Publicar un comentario